Diagnóstico de problemas del tomate
Casi todos los problemas del tomate se reconocen por un síntoma claro: el color de las hojas, una mancha en el fruto, un bicho o flores que caen. Aquí los tienes ordenados por dónde aparecen. Elige el síntoma que ves, lee la causa real (sin mitos) y pasa directamente al artículo con la solución.
Un mismo síntoma puede tener varias causas. Empieza por descartar lo más común —riego irregular y temperatura— antes de echar mano de tratamientos.
Hojas
Lo que ves en las hojas suele ser la primera señal: avisan antes que el fruto.
Hojas amarillas
Casi siempre falta de nitrógeno o riego mal ajustado (encharcado o seco). Si empieza por las hojas viejas de abajo, apunta a carencia nutricional; si es generalizado y brusco, revisa el riego.
Por qué se ponen amarillas las hojasFertilizante para tomates
Hojas que se enrollan o se rizan
Lo habitual es estrés (calor fuerte, poda agresiva o riego irregular), no una plaga. Solo si hay deformación con manchas o mosaico habría que sospechar de virus.
Manchas marrones que se extienden (mildiu)
Manchas pardas en hoja y tallo con borde aceitoso, a veces con pelusa blanca por el envés. Es mildiu, un hongo que avanza rápido con humedad y temperaturas suaves.
Polvo blanco sobre la hoja (oídio)
Capa blanca pulverulenta sobre el haz, como harina. Es oídio, un hongo que aparece con calor seco y poca ventilación entre plantas.
Frutos
Problemas en el tomate ya formado: muchos son fisiológicos (riego, calcio, sol), no plagas.
Mancha podrida y oscura en la base (culo negro)
Necrosis parda y hundida en la parte inferior del fruto. No es un hongo: es falta de calcio asimilable casi siempre por riego irregular. Se corrige regando de forma constante.
Frutos que se rajan o agrietan
Grietas concéntricas o radiales en la piel. Se producen cuando la planta recibe mucha agua de golpe tras un periodo seco y el fruto crece más rápido que la piel.
Tomate agrietado: por qué y cómo evitarloSustrato para tomateras
No maduran (se quedan verdes)
El calor extremo (por encima de 30-32 °C) frena la producción de licopeno y el rojo no llega. También influyen el exceso de hojas que dan sombra y un abonado con demasiado nitrógeno.
Tomates pequeños
Suele ser falta de nutrientes, exceso de frutos por racimo sin aclarar, sustrato pobre o maceta corta. La variedad también manda: revisa si el sobre era de fruto pequeño.
Mancha clara y blanda por el sol (golpe de sol)
Zona pálida, amarillenta o apergaminada en la cara del fruto expuesta al sol directo. Ocurre cuando la planta pierde hojas (poda excesiva o defoliación) y el tomate queda al descubierto.
Planta y plagas
Bichos visibles o daños en hojas, tallos y frutos. Identifica bien antes de tratar.
Pulgón
Colonias de insectos diminutos (verdes, negros o amarillos) en brotes tiernos y envés de la hoja. Chupan savia, deforman los brotes y dejan melaza pegajosa.
Mosca blanca
Nube de pequeñas moscas blancas que vuela al tocar la planta. Se concentra en el envés, debilita la mata con su picadura y favorece la negrilla por la melaza.
Araña roja
Punteado amarillo fino en las hojas y, si avanza, telarañas muy finas por el envés. Es un ácaro que prolifera con calor seco y poca humedad ambiental.
Tuta absoluta (galerías en hoja y fruto)
Galerías o minas serpenteantes dentro de la hoja y agujeros con excrementos en el fruto. Es la oruga de una polilla, una de las plagas más dañinas del tomate.
Orugas y gusanos que comen hojas y frutos
Mordeduras grandes en hojas o agujeros profundos en el fruto, con excrementos cerca. Suelen ser orugas nocturnas (heliotis, rosquilla) que cuesta ver de día.
Flores
Si la flor no llega a fruto, el problema casi siempre es de temperatura, riego o polinización.
Se caen las flores
La planta aborta las flores por estrés: calor por encima de 35 °C, noches frías por debajo de 12 °C, riego irregular o exceso de nitrógeno que tira a hoja en lugar de a fruto.
No cuajan los tomates
Las flores se abren pero no forman fruto. Suele faltar polinización (poco aire o insectos) o haber temperaturas extremas. Sacudir las plantas a media mañana ayuda al cuajado.
¿No encuentras tu síntoma?
Si la planta va floja sin un síntoma claro, repasa la base del cultivo: el sustrato, el abonado y un buen entutorado resuelven gran parte de los problemas. Para bichos concretos, pasa por tratamientos para plagas.